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Sin quejas, sin excusas: cinco impulsos de The Magic of Thinking Big

Sin quejas, sin excusas: cinco impulsos de The Magic of Thinking Big

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Hay una categoría discreta de libros que no deja de aparecer en los escritorios de quienes se ganan la vida creando cosas nuevas. The Magic of Thinking Big, escrito por David J. Schwartz en 1959, es uno de ellos. Más de seis décadas y varios millones de ejemplares después, sus ideas centrales siguen siendo útiles, quizá más útiles que nunca en un mundo que exige mucho a cualquiera que intente seguir adelante pese a los reveses y los cambios lentos.

El argumento central de Schwartz es sencillo. El tamaño de lo que uno logra depende menos de la inteligencia o la suerte que de lo que uno se permite creer que es posible, y de lo que se niega a usar como excusa. A esa negativa le da un nombre medio en broma: excusitis, la enfermedad del fracaso. Cuanto más exitosa es una persona, menos excusas suele ofrecer.

Es una idea útil en cualquier mañana corriente. Casi todo el mundo ha oído alguna versión de «aquí no se puede hacer», «ya lo intentamos una vez», «nunca lo permitirán» o «no es el momento». Estas frases no son mentiras. Son, sencillamente, el lugar cómodo donde el impulso muere en silencio.

Cinco impulsos para el día

  1. Suelta una excusa antes del almuerzo. Elige una frase que te hayas estado diciendo sobre por qué algo no avanza, y decide no usarla durante las próximas ocho horas. Fíjate en lo que haces en su lugar.

  2. Un día sin quejarte. Quejarse parece productivo porque nombra un problema, pero rara vez lo cambia. Cambia cada queja por una pregunta («¿qué haría falta para arreglar esto?») o por una pequeña acción concreta.

  3. Mira la catedral, no los ladrillos. Cualquier cosa pequeña que hagas hoy forma parte de una estructura mayor, si tú lo permites. Hoy, nombra tu catedral en voz alta, aunque sea solo para ti.

  4. Usa el lenguaje del poder hacer. Schwartz defiende con fuerza las palabras que elegimos ante los demás y ante nosotros mismos. «Difícil» está bien. «Imposible» casi siempre es prematuro. Caza hoy un pequeño fragmento de vocabulario derrotista y reformúlalo.

  5. Haz una cosa que piense en grande. Envía el correo a esa persona que dabas por inalcanzable. Esboza la versión de tu proyecto que da por hechos más recursos, no menos. Pide aquello que normalmente no pedirías. La mayoría de los techos resultan ser dibujos sobre papel.

El regalo de Schwartz, sesenta y siete años después, es el recordatorio de que la diferencia entre las personas que hacen avanzar las cosas y las que explican por qué las cosas no pueden moverse rara vez es el talento. Es la disposición a soltar la excusa, nombrar la catedral y colocar el siguiente ladrillo.


Referencia: David J. Schwartz, The Magic of Thinking Big, Simon & Schuster, 1959. Ampliamente disponible en ediciones de bolsillo y audiolibro.

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